Abstract.

Mediante el efecto “Halo” se le atribuyen rasgos o cualidades positivas a una persona sin conocerla, y con el efecto “Horn” negativas. Son los llamados prejuicios. La etnia, el sexo, la edad, la apariencia… pueden generar un halo o un “Horn” en torno a una persona. Pretendemos determinar a qué edad desde los 5 años hasta los 16 aparecen y se manifiestan los efectos Halo y Horn. Ambos efectos pueden ser perjudiciales, incluso para el que los genera, ya que se tiende a idealizar a los demás, si se generan Halos, o se puede volver una persona desconfiada y negativa, si se es propenso al efecto Horn.

Abstract.

Through the “Halo” effect, positive traits or qualities are attributed to a person without knowing it, and with the “Horn” effect negative. These are the so-called prejudices. The ethnicity, sex, age, appearance … can generate a halo or a “Horn” around a person. We intend to determine at what age from 5 to 16 the effects Halo and Horn are manifested. Both effects can be harmful even for those who generate them, since they tend to idealize others if they generate Halos, or they can become a distrustful and negative person if they are prone to the Horn effect.

Introducción.

El Efecto Halo, se trata de prejuzgar a alguien de forma positiva sin conocerla. Consiste en la generación de una opinión favorable sobre una persona en su totalidad, a partir de la observación de una sola característica que la define, normalmente, su aspecto físico. Con ello se dibuja un halo metafórico, es decir, se centra en un aspecto positivo de esa persona y se generaliza y aplica al resto de sus cualidades.

Un ejemplo claro y sencillo del Efecto Halo es el que se produce con la belleza. Se suele considerar a las personas más bellas como gente de éxito, más felices, afortunadas e incluso con mayor poder adquisitivo que el resto de los mortales. Por eso mismo en determinados ámbitos de nuestra vida han sabido aprovechar este efecto para su aplicación a campos como la publicidad, el marketing, la música, el cine, la televisión, la política…

Con el Efecto Horn, al contrario que el Halo, se atribuyen rasgos o cualidades negativas a alguien sin tener suficiente información, es decir, se prejuzga negativamente basándose exclusivamente en un solo rasgo (peculiaridad) o atributo (cualidad) negativo.

En el origen del Efecto Horn está el hecho de pensar que los rasgos negativos están conectados entre sí. De esta forma el juicio que se genera de una persona se ve afectado por una clara percepción negativa y desfavorable. La atención se vuelve selectiva, ya que solo se presta atención a un aspecto y se extraen conclusiones a partir del mismo, formándose una imagen negativa de la persona.

Un ejemplo de Efecto Horn es pensar que las personas obesas son perezosas o que las rubias son “tontas”. Así, en ocasiones se transmiten este tipo de ideas o prejuicios como resultado de experiencias personales de las personas que prejuzgan, pero en otros casos, este tipo de valoraciones negativas se transmiten socialmente, ya que encuentran una resonancia cognitiva con nuestros patrones mentales.

Una de las consecuencias del Efecto Horn es la formación de una imagen de una persona o de un grupo, muy difícil cambiar. Al detectar, o generar cognitivamente una característica de una persona, se tiende a seguir otorgándole características negativas y a juzgarla bajo un prisma desfavorecedor.

El origen de ambos efectos está en el pensamiento dicotómico, de “todo o nada”, que nos lleva a pensar que una persona es o buena o mala. Con un pensamiento más reflexivo se puede comprender que lo positivo y lo negativo pueden coexistir, que todas las personas pueden tener cualidades positivas y negativas a la vez, y esto evita ser víctimas del efecto Halo y Horn.

Sin embargo, los estereotipos son muy comunes ya que ayudan a filtrar el exceso de información en entornos muy complejos y brindan una pauta de comportamiento muy sencilla a seguir. Los estereotipos proporcionan concepciones rápidas para generar una respuesta a un entorno nuevo con un elevado grado de incertidumbre. Es como un atajo mental que permite decidir rápidamente lo que conviene o es seguro.

No obstante, el problema comienza cuando no somos capaces de ir más allá del estereotipo y este se convierte en un prejuicio que usamos al asignar a las personas determinadas características generales según su color de la piel, religión, nacionalidad o cualquier otra particularidad.

Cuando prejuzgamos a una persona dejándonos llevar por la primera impresión y no le damos una “segunda oportunidad”, estamos contribuyendo a consolidar nuestros prejuicios. Si asumimos que una persona es desagradable, es probable que nos comportemos de manera ruda con ella, por lo que esta se pondrá a la defensiva. Así validamos, sin darnos cuenta, nuestros prejuicios.

Como consecuencia de ello se determinará una actitud y comportamiento hacia esa persona, creando una profecía que se autocumple. Es lo que se conoce como profecía autocumplida o autorrealizada, o lo que es lo mismo, aquella predicción que, una vez formulada, se convierte en sí misma la causa de que se haga realidad.  La explicación más sencilla es que el concepto que genera una persona de otra determinará el comportamiento de la primera hacia la segunda, y esto puede llevar a que la profecía se autocumpla. En psicología y pedagogía esto se conoce como efecto Pigmalión, -posible influencia que la imagen o concepto que tiene una persona acerca de otra ejerce en el rendimiento de esta última-. El efecto debe su nombre al mito griego de Pigmalión, un escultor que se enamoró de una estatua que había tallado y que al final acabó con su propia vida.

En resumen, en el Efecto Halo y el Efecto Horn generalmente se presta una atención selectiva a rasgos positivos o negativos sin valorar todo en conjunto. De esta forma se centra el interés en los rasgos que permiten continuar con una hipótesis previa y mantener, por tanto, una visión sesgada de la gente que en ocasiones puede condicionar el comportamiento del sujeto y de llegar a generar comportamientos o actitudes presupuestas.

Tanto con el efecto Halo como el Horn se generan visiones sesgadas y subjetivas que han sido analizadas por nuestras capacidades cognitivas. Ambos efectos pueden darse en una entrevista de trabajo, al incorporarse a un grupo humano (colegio nuevo, empresa, equipo deportivo…). El efecto Halo se usa habitualmente en el mundo publicitario cuando figuras del deporte, de la música o del cine anuncian productos de consumo (colonias, vehículos, joyas…), al vincular la calidad de un producto al atractivo físico o al éxito profesional del personaje.

  • El efecto Halo y Horn en la publicidad.

El mundo publicitario es buen conocedor de las bondades del efecto Halo y Horn a la hora de perseguir y alcanzar objetivos. Si se analiza la publicidad en nuestro entorno se puede apreciar como las campañas de determinados productos de consumo se valen de estos dos efectos.

Productos de higiene y belleza (espumas de afeitado, cremas hidratantes, desodorantes, colonias o perfumes…) son anunciadas por primeras figuras del deporte, música, cine, televisión valiéndose del Efecto Halo que rodea a estas celebridades.

Imagen 1: Publicidad de NIVEA MEN de 2015 de los jugadores del Real Madrid.

Incluso, determinados personajes públicos se valen del Efecto Halo que generan para crear su propia línea de productos (ropa interior, joyería o bisutería…) y potenciar su consumo.

Imagen 2: Publicidad de la colección de CR7 Underwear de 2016 con Cristiano Ronaldo.

 

Igualmente, productos alimenticios o campañas de concienciación potencian su difusión empleando como reclamo o del efecto Halo de estas personalidades.

Imagen 3: Campañas y productos de consumo que utilizan el efecto Halo del jugador de fútbol Leo Mesi.

 

Algunos ejemplos muy comunes los podemos ver en la televisión, prensa, marquesinas, vallas publicitarias… En ellos aparecen futbolistas, cantantes, actores y actrices anunciando productos de consumo, cremas, ropa interior, relojes, electrodomésticos, aportando su efecto halo.

Pero el efecto Horn en carteles también se puede aplicar al mundo de la publicidad: algunas campañas en contra de la violencia emplean la imagen de hombre en actitud seria, expresión agresiva que proyecta el efecto Horn incluso antes de la lectura del texto del propio cartel.

Imagen 4: Efecto Horn aplicado a campañas publicitaria contra la violencia de género.

 

En determinadas ocasiones ha sido noticia el efecto Horn que produce en algunas personas el papel de una mujer en profesiones por el hecho de ser mujer. Los prejuicios por cuestiones de sexo pueden generar situaciones que trascienden llegando a convertirse en noticia internacional.

Imagen 5: Fuente: El País, 16 de julio de 2017